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Reflexión sobre mi blog

El-mundo-en-tus-manos

 

Pasé demasiado tiempo destruyendo todo lo que escribía, me parecía ridículo leerme después.

Pero en un momento crítico de mi vida, cuando pensé que era imposible tocar más fondo, decidí abrir mi blog. Debía de crearme un rincón dónde refugiarme y si lo colgaba en internet era como si ya no pudiera volver para atrás, debía sentir libremente, aceptarme, escribir, leerme…evolucionar.

Hace más de 8 años que comencé a escribir en este espacio.

Fue como inventarme un mundo nuevo, dónde yo ponía mis propias reglas, era una decisión que solo dependía de mí, un espacio dónde desahogarme o quizás perdonarme.

Es curioso como cuando la vida parece que se te vapuedes morir, o, sino, de alguna forma renacer, pero de manera diferente, extrayendo una parte de ti que nunca te atrevías a asumir. Y fue ese dolor, ese nudo en la garganta, el que me hizo publicar las primeras palabras.

Escribía mi corazón roto, mi alma hecha pedazos, mi interior más desolado. ¿De dónde se sacan las fuerzas para hacer algo así cuando crees que ya has muerto en vida?

Pues de algo que nace de tu instinto, de las brasas que quieren volver a reavivarse porque una vez hubo fuego intenso, del brillo de mis ojos que tantas veces se iluminó, de esa pasión desbordante que tenía desde el día que nací yo.

Esa fuerza era el coraje, el coraje de vivir (Ese debía de ser el título de mi blog).  Una fuerza que me rescató a partir de mi dolor.

Y,  ¿qué iba a escribir en mi blog? Pues todo aquello que me naciera, pensamientos, lecturas, sensaciones, reflexiones sobre el amor, religión, la amistad, la ética…en general, sobre la vida.

No se trataba de darle forma a mi aparente caótico interior, sino era una forma de fluir y proyectarme sobre mí mismo. Y en esa consciencia de mi propio yo, podría encontrar algunas respuestas que siempre había buscado fuera y que en realidad se encuentran en nuestro interior.

No era solo buscarle sentido a la vida, sino de hablar sobre las cosas que me hacían sentir vivo. Y en esas reflexiones, empecé a sentir cómo la evolución de mi persona debía ser una de las claves de mi vidaEl desarrollo o crecimiento personal debían estar muy presentes en el transcurso de ella. Pensé que no habría nada más triste, que llegar a un punto en mi vida en que pensara que por qué no me habría planteado alguna inquietud mía antes  o por qué no viví más intensamente.

No me gusta poner etiquetas, ni encasillar nada, por lo tanto, definir mi blog, sería para mí como querer clasificar algo que no encaja en ningún sitio pero a la misma vez, forma parte de un todo (yo).

Cómo poder disfrutar de la vida y ser feliz, la esperanza, el amor, la lucha por lo que uno quiere, la amistad, el baile, el deporte extremo, el mar, la música, la meditación, los recuerdos, los sueños, la sociedad, la tristeza, la soledad, libros de autoayuda, las películas, las poesías, las frases con mensaje…todo esto y mucho más ha tenido cabida en mi blog porque de alguna forma han formado parte de mi vida y me han condicionado hasta el día de hoy, en el que escribo estas palabras.

Resumir libros como “Dios vuelve en una Harley”,  “El caballero de la armadura oxidada”, “Tus zonas erróneas”, “Las 9 revelaciones”  o citar a escritores como Eckhart Tolle, Pablo Neruda, Paulo Coelho, Gustavo Adolfo Bécquer, Omraam Mikhaël Aïvanhov… han proporcionado que amplíe mi visión y forma de entender la vida.

En los primeros años de mi blog, solo tenía escritos, pero con el tiempo pensé que hacía falta algo más. Comencé a publicar fotografías, vídeos y  finalmente un reproductor con  música en mi blog.  Y en el proceso de creación mi alma se sentía tan viva, deseosa de extraer de la forma que fuera todo aquello que sentía que debía expresar, sin limitaciones.

Debo decir que muchas veces pensé en cerrar mi blog, por apatía o por descuidar simplemente mi interior, dejaba de escribir durante meses, envuelto en problemas que no me dejaban ni encontrar tiempo para mí. Fue entonces cuando me di cuenta de verdad que en mi forma de vivir demasiado entregado a mi exterior, relaciones, amistades…estaba dejando de lado a todas esas personas que entraban a mi blog y de alguna forma les ayudaba.

Fui consciente de ese gran error. Tengo más de mil comentarios en los que he visto que muchas personas  han comprendido mis palabras, han empatizado con mis sentimientos y sus palabras de agradecimiento me han aportado paz y me han hecho retomar la esperanza de que hay tanto todavía por lo que merece la pena luchar.

He llegado a 3.000 visitas diarias y eso me ha hecho que me valore aún más, porque escribiendo en mi espacio es cuando me siento más “yo”, y eso es lo que la gente que me ha escrito o leído, más ha apreciado.

Por eso decidí también enfocar mi espacio, no solo como una proyección de mí mismo, sino también como una forma de compartirlo con los demás.

Hay personas que a veces han entrado por casualidad, otras que han llegado a través de una búsqueda de algo que les inquietaba y otros que directamente se han suscrito a mi blog.

Me gustaría dar las gracias a todos vosotros, por escribirme, por estar, a pesar de la distancia, tan cerca de mí, por sentiros reflejados en mis posts. Me habéis escrito de todas las partes (Argentina, México, España, Venezuela, Colombia…)  y resulta que mi blog se ha convertido en una puerta abierta a un mundo de personas muy especiales para mí.  Me habéis deseado paz, felicidad, y me ha llegado toda vuestra energía.

La vida es muy dura y cruel, lo he reflejado muchas veces aquí. Pero también puede ser maravillosa. Comparto lo bueno y lo malo de ella, bajo mi prisma, consciente de todo lo que me queda por aprender e incluso de lo que nunca llegaré a lograr, pero merece la pena intentarlo.

Y en esa búsqueda infinita de vivencias y planteamientos, el viaje puede ser demasiado corto. No quiero que la vida se me escape ni un solo momento, porque todo se acabará un día, y para eso no tengo respuesta. Por eso,  sé que he de vivir al máximodisfrutar de cada momento del día, valorar todo lo que me rodearespirar tranquila y profundamente , meditar y no dejar nunca de cuidar y escuchar mi interior, pero sobretodo sé que he de luchar por todo lo que quiero y lo que ya tenga amarlo al máximo de mis posibilidades

Hoy , a mis 38 años, todavía me siento vivo cada vez que escribo y totalmente recompensado al compartirlo con el que me lee, CONTIGO.

 

Tomás