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Mi cumpleaños: una nueva reflexión

 

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Mi cumpleaños: una nueva reflexión

 

Han pasado ya 6 años desde aquella entrada que puse en mi blog en la que hacía una reflexión el día de mi cumpleaños. Era un día cualquiera para meditar sobre mi/la vida, pero a veces parece que necesitamos marcarnos fechas “importantes” para cerrar o abrir etapas.

En los últimos meses he tenido intenciones de escribir, pero no me nacía o alguna vez que quise hacerlo pensé que jamás tuve la sensación de tener que hacer algo así (sin inspiración) y desistía en ello, siempre la falta de tiempo y la saturación de tareas supongo que contribuía a que no llegara ese momento. El 28 de enero fue mi cumpleaños y además cambié de década (cumplí 40 años). Este hecho me afecta más, precisamente, porque estamos acostumbrados a poner “etiquetas” a todo, y la edad no se libra de ello. Pero que cambie de década un día no deja de ser más que la suma de uno más en mi vida, es tan diferente de cualquier otro día pasado, como lo será del día de mañana. Es la evolución y el cambio continuo de todo lo que ha de ser nuestra referencia, porque lo demás sería como querer clasificar las vivencias, lo efímero, lo intangible, lo etéreo…y todo esto no se encuentra en un plano físico, ni lógico.

El caso es que esta fecha y esos recuerdos han hecho que de nuevo sienta que he de expresar a través de mis palabras, una nueva reflexión.

No quiero estar atrapado en mi “yo” cotidiano, aquél que solo “sobrevive” y vela por sí mismo o su entorno más cercano, pero que muchas veces se olvida de la verdadera esenciaaquella que encerramos en nosotros mismos y que en realidad tiene la llave de nuestra libertad.

Leer lo que escribí hace unos años sería condicionarme demasiado para expresarme en esta entrada. Y siento que mi pluma hoy, debe ser ligera, pero firme. Solo deseo expresar mi opinión, tan lejos o cerca de verdades absolutas, como las de cualquier otra persona, simplemente es mi visión, lo que soy en este momento.

Si ahora hablo sobre mi dolor del pasado, sobre mis sueños no cumplidos, sobre mi realización no conseguida, dejaría de lado, aquel silencio que tan bellamente me acompaña, a veces, y si pensara que por conseguir un nuevo trabajo, una nueva casa, me hubiera hecho más “crecer”, creería que jamás he podido evolucionar.

Sin embargo, es digno de cualquier persona,  poder vivir con un mínimo de calidad (tener salud, un sitio dónde dormir, algo que comer, no sufrir ningún tipo de injusticia..). Y ese derecho innato que toda persona debería de tener solo por este hecho (el de existir) hace que mis dedos tecleen con impotencia estas palabras que escribo.

Aunque soy muy consciente de que sino tenemos esto último “resuelto”  no es que no podamos llegar a plantearnos otras cosas, más bien diría que todo lo contrario, muchas de las personas que han aprendido a “ver” es porque han vivido situaciones dramáticas que les ha proporcionado la oportunidad de hacerlo; sino, más bien contemplo este hecho, porque creo que la vida ya es un verdadero sendero de obstáculos, y no creo que  sea justo que las personas se tengan que pisar unas a otras o que el destino haya de ser tan  cruel con quien no ha tenido opción de escoger o de vivir.

Y lo que si que es cierto, es que, tener la suerte de poder hacer algo más en la vida que  “sobrevivir”, facilita el tener más tiempo para uno mismo, lo que proporciona un mayor análisis, reflexión y ayuda a permitir decidir cuál es nuestro camino.

Pese a todo ello, por mucho que podamos intentar controlar nuestra vida, nos encontramos siempre con un factor imprevisible, al que siempre estamos expuestos y es ineludible: el hecho de que no tenemos el control de todo (la mayoría de las cosas, no dependen de nosotros mismos). En dicho factor, reside el misterio de la vida (todo aquello que desconocemos o que no depende de nuestras decisiones), y por consecuencia, nuestra actitud o nuestra respuesta ante ello: existencia de Dios, ateísmo, esperanza, coraje…

Esa incertidumbre (no saber el que va a pasar) e ignorancia (desconocemos tantas cosas, el por qué de nuestra existencia, universo, misión, destino, muerte..) hacen que el hombre viva con un vacío que no se llenará jamás. De hecho, creo que mucha gente lo siente, pero quiere aliviarlo intentando obtener energía del exterior (haciendo daño a los demás, en la búsqueda del poder…) cuando en realidad, la energía está en todos sitios, empezando por uno mismo. Y ese vació pertenece a la mente y a nuestro ego, y no se saciará jamás.  El ser humano ha de llegar a otro nivel mucho más profundo, en el que la mente y “nuestra” vida pasa a un segundo término, aunque nuestro cuerpo es la herramienta imprescindible, mediante la cual, se nos descubre un nuevo mundo.

Si nos centramos en nuestro interior, estaremos más cerca que nunca, de estar conectados con el mismo universo.

En la vida, ahora, intento no ponerme limitaciones, pero tampoco me marco ya sueños imposibles, o sí, siempre que los trate como tal (es gratificante tener fantasías). Hemos de aceptar la realidad que nos envuelve, aunque ello no impida que vivamos hasta el máximo de nuestras posibilidades (Carpe diem: aprovecha el momento).

No hay mejor día que hoy, para empezar a “ver”, a luchar, no, mejor dicho, a fluir y dejarse llevar por nuestro interior; Ese ser que llevamos dentro (alma) que no entiende de conceptos, que no está dirigido por nuestro ego, esa luz inmortal que nos guiará siempre.

Descubramos nuestro verdadero “yo” , que es el “todo”. Somos una gota de agua de un océano infinito. Y ¿Qué gota es más que otra? Ninguna, todas son diferentes, pero auténticas y la esencia es la misma en todas ellas. Se trata de “Ser” consciente, para estar en la misma sintonía que el resto. Somos notas de una partitura, de una canción que está ya sonando y solo hemos de prestar atención para escucharla, para vibrar con ella.

Y no olvidemos que hemos de mirar a nuestro alrededor, para vernos a nosotros mismos, hemos de observar y ser mirados, a pesar de la distancia, del tiempo, del mismo pensamiento, por encima de todo ello.

Creo que hemos de dejar de identificarnos con la imagen que nos hemos creado de nosotros mismos (espejismo). Cuando me pongo a meditar, cierro los ojos,  me centro en la respiración  (es el flujo de la vida) y en el resto de mis sentidos. Y es, a través de mi cuerpo, como consigo mediante las sensaciones, dejar a un lado la imagen distorsionada de mi mismo, para encontrar a un ser que rebosa de paz y carece de dolor, que sólo es reflejo de la serenidad y el silencio.

El mundo está lleno de cosas maravillosas pero también de muchísimas desgracias. El dolor y el sufrimiento pueden hacer que nuestra vida sea un calvario. Perder o ver sufrir a nuestros seres queridos o padecer cualquier otra desgracia te puede destrozar la existencia.  A veces la vida es triste, terriblemente triste.  Pero más dramática la ha hecho, con su crueldad, el hombre y peor puede ser, con nuestro pensamiento (nos hará sufrir siempre).  Lo peor que podemos hacer en la vida, es tomárnosla en serio. Huye de todo lo malo que te rodea y no padezcas más de lo necesario.  Todo tiene un final y la vida no podía ser menos, es frágil, volátil, no se puede preveer y no sabes cuando vas a perder aquello que amas, por eso hay que disfrutar de cada momento , como si fuera el último, que de hecho lo es, porque dicho momento es irrepetible y único.

Por ello, creo que hemos de cambiar nuestra filosofía de vida, para dar lugar a una existencia nueva que está por encima del mundo material, dónde tanto pasado, odio, rencor, frustración o dolor no tiene cabida. Seamos conscientes de este mismo momento, centrémonos en ahora, valoremos todo lo auténtico que somos y todo aquello que nos rodea, incluso lo que no vemos, pero sentimos o existe.  Hemos de divertirnos, jugar, caminar, correr, nadar, reír, envolvernos de instantes y sensaciones nuevas para alimentar nuestra alma y la de los demás, porque cuando fluyamos, veremos que todo es Amor, que ese es nuestro destino, y nuestra libertad. Ya nunca nos sentiremos solos, desaparecerá el vacío.

Porque hoy, soy un surfista que por fin está cabalgando la ola de su vidaloco y lleno de pasión por disfrutarla de verdad porque sé que no hay otro mejor momento que éste para hacerlo y si lo hacemos desde el interior, el Universo entero conspira para que así sea.

VIVID…sin miedo, sin mirar atrás, cada instante…Ahora

 

Tomás

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Humor: como no tomarse la vida en serio

 

 

Hay un dicho que dice que lo peor que se puede  hacer con la vida, es tomársela en serio. De hecho el humor te dará una fuerza colosal para vivir. Sobretodo ser capaz de reírse no solo de lo que te rodea, sino de ti mismo y tus problemas. Esto hará que le des menos importancia a las cosas negativas que te ocurran y te dará un enfoque más optimista para vencer cualquier obstáculo.

En este post he querido colgar uno de los monólogos del actor y humorista Raúl Cimas. Me encanta su forma de reírse de todo, con su cinismo, mezclando situaciones cotidianas con otras verdaderamente surrealistas, analizando lo absurdo a veces de nuestro comportamiento y de la propia vida.

Refleja las dudas, los complejos, la hipocresía, los fracasos, etc. Cualquier situación la trata con un humor inteligente y sarcástico.

Puede que reírte no te resuelva los problemas, pero te ayudará a verlos de otra forma y además te ayudará a conseguir una de las cosas más importantes para enfrentarte a la vida: la actitud.

 

Tomás