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Un cuento para mi hermana

 
 
Nunca había escrito un cuento. Pero hace unas semanas me pasó por la mente escribir uno a mi hermana, porque así como mis consejos y palabras hacia ella sé que nunca caen en saco roto, considero que es más fácil acordarse de una fábula, que no de información que necesita mucho tiempo de asimilación.
Quizás alguien se pueda perder en la lectura, por no conocer algunos detalles de lo que estoy hablando en realidad, pero eso no es lo más importante.
 
Esto va dedicado a la chica más bonita del mundo que lleva toda la vida cuidándome:
 
 
LAS FLORES DE MI JARDÍN
 
 

Érase una vez una chica preciosa que quiso tener unas plantas tan bellas como ella. Decidió volcarse en sus futuras flores, dándoles toda su ilusión y alegría. Si lo daba todo, éstas tenían que darles sus frutos y brotarían unas flores espléndidas y eso le devolvería toda la felicidad que les estaba dando, y todo sería perfecto

 

Todos los días, las regaba, plantaba sus semillas, y las cuidaba. Si el resto de cosas en su vida no iba tan bien, de esta forma podría compensarla viendo crecer día tras día sus hermosas flores.

 

Con el paso de las semanas, efectivamente empezaron las flores a brotar, lo que le dio una enorme alegría, era justo, ella les daba amor y éstas agradecidas se lo devolvían con belleza. Así durante un tiempo se sintió plena y feliz.

 

El problema es que con el paso del tiempo vio que aquellas flores empezaron a dejar de ser bellas, algunas empezaron a marchitarse y otras, es como si simplemente, no apreciaran todo el amor que ella les daba.

 

¿Cómo podía ser? Eso era muy cruel, si las mimaba y se lo daba todo, porque algunas no podían crecer u otras dejaban de ser bellas tan pronto.

 

La razón era bien sencilla. No todas podían reaccionar de la misma forma. Porque algunas crecieron muy pronto y eran aparentemente muy bellas, pero muy inestables e impulsivas.Quizás eran bellas, pero era solo apariencia, en realidad su tallo no tenía robustez. Otras que no podían crecer es porque simplemente no eran capaces de aprovechar aquello tan hermoso que se les estaba dando. Pero de entre todas las plantas había unas pocas, que igual no destacaban tanto como las otras, pero habían ido creciendo poco a poco, y quizás se perdían con las otras, pero sin embargo, eran las únicas que agradecían y veían todo lo que habían hecho por ellas. Puede que no fueran tan bellas como la chica imaginaba, pero ahí estaban cuando las otras habían fallado.

 

La chica podría sentirse triste porque esto no era como lo había pensado. Pero es que la vida es así. Lo bueno, no es perfecto, pero está ahí, de alguna forma, a su modo, pero le respalda siempre que lo necesita. La chica podía sentirte triste por haber “desperdiciado tanta energía” en unas plantas que solo algunas se lo agradecían y a un modo que ni siquiera estaba a la altura de ella. Sin embargo, la pureza de ellas era auténtica, la esencia. Y eso es lo principal.

 

Otras muchas personas pueden haber tenido la misma ilusión y dar tanto amor como daba esta chica, y sin embargo no les ha crecido ni una sola flor auténtica.

 

Por eso la chica se empezó a dar cuenta, que debía pensar en que jamás se desperdicia energía cuando sé es uno mismo por estas razones:

Las flores verdaderas se lo agradecieron y a su modo estaban con ella siempre.

Las desagradecidas le enseñaron a que no debía volcarse igual por todas, ni esperar lo mismo, ni siquiera esperar de ninguna de ella, tan solo dar, a aquella que estaba dispuesto a recibir y de alguna forma corresponder.

Todo esto le enseñó a diferenciar, no podría ser todo bueno, pero en el intento había conseguido cosas tan bellas…

 

Sin embargo esa chica aún tiene que comprender que lo más bello no es lo que ella obtiene, sino lo que ella da constantemente. Es un ángel que solo debe rodearse de la auténtica “belleza” que se puede encontrar en cualquiera de las mil formas en las que aparezca. Algunas flores lo ven, pero es ella la que tiene que verlo. Que se lo agradezcan éstas, es solo una consecuencia de quien es ella en realidad.

 

Sería precioso que esa chica viera quien es ella en verdad, y que por mucho que sufra, tiene que reafirmarse en quien es, porque eso lo hará más fuerte y evidentemente feliz. Porque esta felicidad se encuentra en ella misma. En su visión de la vida. Y entonces cuando se encuentre a ella del todo, le llenará tanto quien es, una persona tan viva, llena de alegría y con unos ideales inquebrantables, que estará dispuesta a mirar a su alrededor, y ver que entre todas las plantas hay unas cuantas que están deseando de que cada día las riegue y las cuide.Siendo consciente de como es en realidad, vería que es solo cuestión de tiempo el llenar un auténtico jardín en su pequeño balcón.

 

Y entonces además, verá que todavía hay más belleza de la que ni tan solo era consciente, porque ve que otros tienen plantas podridas o con plantas, solo bellas en apariencia, pero que no duraran más que unas semanas. Esa otra belleza es la que brota de ella y a la misma vez, le invade de todas partes, es el agua pura con la que riega las plantas, es el hermoso Sol que las alimenta para que crezcan, es la brisa fresca que airea el olor de las flores. Es todo el conjunto en sí, es el mismo universo irradiando belleza, tan solo hace falta que lo vea, la estrella más bonita de todas…TU

 

 

 

 

 

Te quiero y estaré ésta y mil vidas cuidándote,

 

 

 

 

Tomás

 
 
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